lunes, 8 de febrero de 2016

Lo que vendrá por Pablo Tonelli

El propósito de esta nota es investigar el futuro macroeconómico de la Argentina en el corto plazo a la luz de las medidas tomadas por el Gobierno de Mauricio Macri e intentar dilucidar las transformaciones estructurales detrás de las modificaciones de las principales variables económicas que se proponen. Las transformaciones estructurales no determinan la política, que siempre posee una complejidad mayor y un nivel de autonomía que no implica una determinación por lo estructural, pero ayudan a comprender un elemento importante de la realidad.
En ese sentido voy a tomar de la llamada Escuela de la Regulación, una corriente de pensamiento económico nacida en Francia, el análisis de dos relaciones sociales fundamentales, la relación salarial y la forma de competencia, asumiendo que son éstas las que permiten comprender la viabilidad de un régimen de acumulación o modelo de crecimiento.
El núcleo de la ESTRATEGIA DE DESARROLLO que se propone está centrado en la expansión del sector agro exportador primario, la agroindustria, las grandes empresas exportadoras de comodities industriales (aluminio, acero, etc.), la minería y en general la actividad basada en la explotación de los recursos naturales. Se lo podría definir como un modelo de crecimiento “hacia fuera”, orientado a la exportación.
El impulso de este esquema de desarrollo está dado, a su vez, por el énfasis en la IED (inversión externa directa) y el endeudamiento externo, tanto público como privado. El sector financiero, tanto nacional, como internacional, forma parte entonces, del núcleo impulsor de esta estrategia.
La política comercial externa aparece guiada por los principios casi irrestrictos del libre comercio como paradigma. A eso apunta la eliminación del comercio administrado (popularmente el cepo), es decir de  las declaraciones juradas anticipadas de importaciones (DJAI) y los ROE (Registro de la oferta exportable al exterior) así como establecer una única cotización del dólar efectivo para cada producción sectorial, vía una reducción de las retenciones, ya sea total para las producciones de cereales (trigo y maíz) y los otros cultivos regionales y paulatina, pero constante, para la soja. El impulso a la explotación primaria supone un retorno  del viejo concepto de las “ventajas comparativas” centradas en el tipo de producción  con menores costos relativos a nivel internacional.
El tipo de cambio, el principal precio para la asignación de recursos en la economía argentina, operará en sus inicios restringiendo, como efecto del mayor precio, las importaciones de bienes intermedios y equipamiento, las importaciones industriales, algo de lo que existe sobrada experiencia en los planes de ajuste históricos de la Argentina. La devaluación  expande muy suavemente las exportaciones pero frena aceleradamente las importaciones, sus efectos son muy diferentes en el corto plazo, también éste es un dato empírico, lo que hace la devaluación es mejorar dramáticamente la rentabilidad el sector exportador e incrementar el saldo de la Balanza Comercial, al disminuir las importaciones.
La industria local, que produce a costos comparativos más altos que los internacionales porque posee una productividad menor, vende mayoritariamente en el mercado interno y es una de las columnas vertebrales del empleo, creció en base a un conjunto de factores:  La protección externa, arancelaria y para-arancelaria, los subsidios a la energía y la mano de obra (vía el abaratamiento del transporte, y el consumo de gas y la electricidad domiciliario), el sostenimiento de la demanda interna y los esfuerzos en desarrollar una estrategia de sustitución de importaciones. A pesar de los enormes defectos, debilidades, carencias e inconsistencias en estas políticas públicas la industria se duplicó en una década.
La industria nacional no parece ser una clave en el desarrollo del modelo a implementarse a futuro. Las menciones a la instrumentación de una política activa para el sector, en la versión del ““desarrollismo” que menciona el Presidente, que cita a Arturo Frondizi son lisa y llanamente  insuficientes. La eliminación de las DJAI y el retorno de licencias no automáticas de importación para una cantidad muy exigua de productos (1000) no evita la posible avalancha de productos brasileños con un socio en recesión. La eliminación de las retenciones a las exportaciones industriales es indudablemente positiva, pero no puede suplir la ausencia de una política de desarrollo y generación de inversiones en el sector que sólo puede ser coordinada por el Estado.  De no ser así, que es lo que aparece,  es imposible que se cuide al empleo y la industria nacional como el Gobierno afirma, los resultados serán negativos si el mercado asigna los recursos y el Estado acude como paliativo parcial.
La política monetaria y fiscal ejecutada por la ortodoxia en materia económica desde el Ministerio de Hacienda y Finanzas y el Banco Central tampoco constituye un secreto. La magnitud del déficit fiscal financiado con emisión monetaria, el 80 % debido a lossubsidios energéticos, constituye un desajuste macroenòmico de relevancia para la casi totalidad del espectro del pensamiento económico. Los tiempos, alcances, formas, la política en relación con el costo del transporte urbano de pasajeros, un componente importante del gasto salarial, se verán en su despliegue, así como el tratamiento de reducción del subsidio a la energía, que abarca sectores diversos como los productores de petróleo del sur, la industria y el consumo domiciliario.
La inversión, como agregado económico en la Argentina, es actualmente baja en relación con los picos de la década y con el nivel necesario para la reproducción del capital. Es el talón de Aquiles del crecimiento. (En cuanto al desarrollo y la distribución, es una condición necesaria, no suficiente) El esquema que se propone se centrará, como dije en la IED y en la renta de la tierra. La inversión pública, sobre todo en infraestructura básica, se financiará con endeudamiento público multilateral (BID, Banco Mundial) las inversiones chinas y el Club de París.
La inversión pública en infraestructura jugará un papel importante siguiendo el dibujo territorial del agro, la agroindustria, la explotación y/o procesamiento de recursos naturales y su salida al exterior. Conceptualmente se asemeja a los ferrocarriles ingleses y el puerto en la época de la economía primaria exportadora.
Existen cuatro FUENTES DE CRECIMIENTO POSIBLE DE UNA ECONOMÍA, el sector externo, la inversión, el consumo y el gasto público, sumadas dan lo que se conoce como la ecuación macroeconómica fundamental. Se apuesta a que el sector externo y la inversión sean los motores del crecimiento, en oposición clara  de lo acontecido en los últimos cuatro años, en que el consumo privado y el gasto público fueron los agregados que más crecieron en términos relativos.
Al inicio de esta nota expresé que dos relaciones sociales fundamentales definían un modelo de crecimiento, la relación salarial y el modo en que ocurre la competencia.
La devaluación persigue el objeto de bajar el costo salarial en dólares para el empresariado, costo que se había incrementado muy fuertemente en divisas en los últimos años. La larga experiencia argentina en devaluaciones e inflación indica que las primeras son las que motorizan el alza de los precios, como demuestran los trabajos del economista argentino Guillermo Vitelli.  La tarea de bajar costos salariales en dólares y mantener el poder adquisitivo del salario en pesos es una tarea francamente improbableaún si se lo deseara, valga la experiencia de 2014.   Amortiguar los efectos de la devaluación sobre el salario real y disminuir y atenuar sus costos  es una tarea  posible vía el funcionamiento de las paritarias, pero con una salvedad importante, el esquema que se propone necesita una devaluación real, es decir salarios más baratos en dólares, salarios que crezcan menos que la devaluación y la inflación, porque centra en la exportación el dinamismo del crecimiento.
Se puede afirmar entonces que el poder adquisitivo del salario y la participación de la masa salarial en el ingreso disminuirán como consecuencia del modelo de política adoptado en términos de su formulación. La realidad, la política y los conflictos en la distribución del ingreso, dirán la última palabra. Se ha producido una mega devaluación. Comparando con la devaluación de 2014 se puede decir que una devaluación del 25 % agregó en un año trece puntos porcentuales a los precios, ya que la inflación rondaba el 25 % al momento de la devaluación  y los precios al consumidor cerraron en un 38 %. Esto con el esquema vigente de precios cuidados y con retenciones a las exportaciones que moderaban los efectos de la devaluación, aunque la política monetaria fuertemente expansiva jugaba en sentido contrario. Ahora con una inflación que hasta octubre daba un 22 % aproximadamente anual, una devaluación del 40 %, con el impacto que todavía falta de las tarifas, sin retenciones, en qué nivel estará el índice de precios? , aunque se tenga una política monetaria y fiscal contractiva luego, la cifra parece proyectarse hacia el 45 %. Si el objetivo de la política económica es POBREZA CERO, como se afirma en el Gobierno, con esta devaluación los pobres decrecerán porque se incrementarán los indigentes. Digamos POBREZA 0, INDIGENCIA 4, para usar una metáfora futbolística. Alfredo Zaiat afirma POBREZA 0, RIQUEZA 4, es otra manera de decirlo.
La forma que adopte la competencia prefigura  una vigencia más irrestricta del mercado, sin tipos de cambio diferenciales para la industria ante la eliminación de las retenciones así como  la anunciada eliminación de los subsidios que directa o indirectamente favorecen  a la industria local, más la atenuación de la administración del uso de aranceles y medidas para-arancelarias. La estrategia sustitutiva de importaciones no está, a su vez, explícitamente en la Agenda, para afirmarlo de una manera suave.
Aquí también, la política y los conflictos dirán su veredicto final sobre este tema, ya que llevado a su extremo este modelo económico  repercute directamente en forma negativa sobre la actividad industrial y el empleo, sobre todo en un conjunto de actividades industriales sensibles, autopartes, metalmecánica, textil, indumentaria, calzado, a las que sólo les queda la protección de las licencias no automáticas de importación, muy acotadas en número (1000 posiciones arancelarias) sobre el universo total de importaciones(aproximadamente 18.000 posiciones).
La devaluación “anticipada” en la campaña electoral comenzó a producir el traslado  de la misma a los  precios, antes de la definición de las elecciones y que efectivamente se tomara la medida de devaluar. El rango mensual de los precios al consumidor estabilizados en un 1,50 % mensual aproximadamente, se duplicó en noviembre y se ubicará tranquilamente en torno del 4,50 % mensual en diciembre.
Esto es así  porque los precios del sector agropecuario, es decir de los cereales y oleaginosas y también los productos cárnicos,  se forman tomando como referencia directa el precio internacional en divisas. El precio en pesos de esos bienes se obtiene multiplicando directamente la cotización internacional por el tipo de cambio. La devaluación los incrementa en esa proporción. Sin la deducción de las retenciones, el  impacto sobre los consumidores locales es total, sobre todo de los trabajadores de menores ingresos, en que los alimentos son una proporción mayor de su canasta de consumo.  Los cereales constituyen insumos directos de la industria de alimentos, que los procesan y elaboran.
En el caso de los insumos industriales difundidos que la Argentina produce (aluminio, acero, papel, celulosa, hilados textiles, etc.) también sus precios se fijan en el mercado internacional y su precio en pesos se forma multiplicarlo el precio internacional por el tipo de cambio,  tomando en cuenta la estructura de aranceles de importación. La devaluación incrementa directamente los costos y hace subir los precios de toda la industria consumidora de estos insumos.
Esto es así porque en el resto de la estructura industrial, sus precios se determinan principalmente por los precios de los insumos de los otros dos sectores mencionados, o sea los del sector agropecuario y de insumos difundidos, que la devaluación ha incrementado, más los costos locales de producción, en particular la energía, (cuyos precios serán mayores)  y  el salario.
Siendo así la formación de precios en la Argentina, directamente dependiente del tipo de cambio, es un grave error o una afirmación de mala fe, lo que se dijo respecto a que los precios ya habían “tomado” un valor del dólar de $ 15 pesos. Un segmento minoritario adelantó los precios a la posible devaluación de los insumos, el 90 % de la estructura productiva lo hizo después. Los datos inflacionarios darán cuenta de ello.
El Ministro de Hacienda y Finanzas plantea que luego de la devaluación deberá existir un acuerdo de precios y salarios entre los empresarios, los trabajadores y el Estado que tome como punto de partida los precios al 30 de noviembre. (En los índices de precios ya se ve que en este mes se había producido el primer aumento “preventivo”). La baja de precios retroactiva y generalizada es realmente una ilusión si tomamos el conjunto de los precios relevantes de la economía argentina. Existe un fenómeno que Julio Olivera estudió muy bien y se llama “inflexibilidad de los precios monetarios a la baja”. Hemos visto como se forman los precios en la Argentina, Olivera sostenía que si subían los precios monetarios del sector agrícola provocaban un aumento irreversible de los precios industriales y en consecuencia del nivel general de precios. Al aumentar el precio del trigo y de la carne por efecto de la devaluación los precios de los insumos de la industria alimenticia y frigorífica aumentan, si en el mercado externo bajaran el trigo o la carne o cayera el tipo de cambio en el mercado interno, los precios ya formados no bajan. No existe voluntad del Gobierno de controlar la estructura de costos de las empresas ni de apelar in extremis a la Ley de Abastecimiento, es “amigable” con los formadores de precios. Importar alimentos para abrir la competencia suena bien, excepto que desconoce que las grandes marcas productoras de alimentos en la Argentina son en su mayoría filiales de multinacionales, lo que quita toda capacidad efectiva a este tipo de instrumentos.
En la coyuntura se ha logrado estabilizar el tipo de cambio en un nivel provisorio que oscila en los $ 13 y los $ 14. La eliminación y/o reducción de las retenciones y de las medidas de administración del comercio exterior activaron la oferta de los agro- exportadores. Asimismo la negociación con los importadores y las empresas con utilidades retenidas por IED  a las que se les ofreció optar entre un bono por sus acreencias o un cronograma de pagos solucionó el problema de la demanda insatisfecha de divisas proveniente del cepo. El primer semestre del año es una época de fuertes liquidaciones de los exportadores tradicionales. Esa oferta, conjugada con dólares provenientes de distintas fuentes de endeudamiento externo (organismos multilaterales de crédito, préstamos de corto plazo de la banca internacional) y los incentivos a las colocaciones de fondos de origen financiero que arbitren entre la tasa internacional en dólares, una elevada tasa en pesos en niveles superiores a la devaluación permitirá manejar la Balanza de Pagos durante el primer semestre, ya que tendremos  importaciones deprimidas por el nivel de actividad y menores compras para turismo. En ese plazo se  cerrará el frente externo negociando con los fondos buitre, se tomarán las medidas de ajuste fiscal y tarifario anunciadas y se encarará el acuerdo de precios y salarios que actúe de  prolegómeno de las paritarias.
Se ha producido una enorme, diría brutal, transferencia de ingresos desde los trabajadores, jubilados, pensionados, perceptores de ingresos fijos al sector exportador y productor de los alimentos que consumen mayoritariamente los argentinos. Esto se refleja en los precios de las carnes, (vacuna, porcina, aviar) del pan y de los productos que manufacturan el trigo y el maíz. La magnitud efectiva y final de esta transferencia dependerá del resultado de la recomposición de ingresos que se obtenga en las paritarias.
Esta transferencia ocurrió de una manera novedosa en la historia económica argentina, comenzó con los  anuncios previos a la confirmación del resultado electoral y la asunción del nuevo Gobierno. El aguinaldo, las fiestas, las vacaciones de verano, amortiguaron seguramente su impacto. Restará ver como son las cosas en febrero, frente al gasto del inicio de clases, con los salarios devaluados. Restará ver si el conflicto estructural por la distribución del ingreso que es manifiesto, produce antagonismo social y político o es procesado por el actual Gobierno.
El primer semestre económico está jugado. Alta inflación, menores salarios reales, menor consumo, menor gasto, una baja en torno al 2 % del PBI hasta junio. La forma de resolución  del reclamo salarial será la clave a seguir para el escenario macroeconómico a más largo plazo.

Enero de 2016

domingo, 31 de enero de 2016

Mitologías macristas por Marcos Mayer

Las mitologías retóricas de Cambiemos - la herencia, el camporismo, el Estado militante, los ñoquis, la lógica del mundo occidental y pro-mercado - se sostienen en construcciones de sentido que cuentan para su arraigo en la sociedad con el blindaje de los grandes medios concentrados.


Por Marcos Mayer*
(para La Tecl@ Eñe)


Algunos de los considerandos para los despidos que se están produciendo en el Estado desde la asunción de Macri se sostienen en el hecho de que la mayoría de los expulsados había sido contratada durante el año 2015. Extraña lógica pero se la aplica a rajatablas. De hecho, el CCK, que había sido inaugurado en 2015 se quedó sin personal. Así que no había forma de que hubiera contratos previos al año pasado. Sin embargo, se fueron todos y no se sabe aún si será reabierto.

Más allá de los verdaderos motivos que se esconden detrás de estos despidos, puede resultar revelador el modo que se elige para justificarlos y el tipo de relación que establecen con la opinión pública.

Por un lado se afirma de manera categórica, y sin trabajo de demostración alguna, que todo contrato extendido en 2015 se debe a razones más o menos encubierta de clientelismo. El argumento se cae de su peso y sería ridículo si no fuera tan dramática la situación que están pasando los trabajadores estatales, los despedidos y los demás, que van a sus puestos cada día temiendo que sea el último.

Este es un gobierno poco predispuesto a explicar lo que hace y que no acepta que se cuestionen sus medidas. Ni siquiera ha ocurrido con el tan meneado DNU para el nombramiento de los jueces para la Corte Suprema. El tema queda pendiente y cada tanto hay un funcionario que amenaza con recuperarlo. Por no hablar de las no respuestas de Macri cuando otorga una conferencia de prensa, como sucedió cuando decidió ignorar una pregunta acerca de la reticencia de los exportadores agrícolas a liquidar sus dólares, o cuando elige una salida frívola como cuando “reveló” que la reunión con Peña Nieto consistió en sus lecciones de baile al mexicano.

Para justificar sus decisiones, Cambiemos se sostiene sobre diversas mitologías: que todo era un desastre antes de su llegada, que el Estado era un refugio de militantes y ñoquis camporistas, que hay una lógica del mundo que contrasta con las lógicas locales, que la política es un ejercicio contable –en este sentido pueden leerse las lamentables declaraciones de Lo Pérfido, las comparaciones de Prat Gay con las dos pizzas o las explicaciones al tarifazo.

Con esas mitologías, cuya lista podría ampliarse, la opinión pública queda entre la opción de aceptarlas sin más o quedar fuera del alcance discursivo del macrismo. O se acuerda o se deja de existir (aquello que se ayudará a las provincias “que hagan bien las cosas”).

Para eso se cuenta con los grandes medios que ejercen un oficialismo desembozado. Habrá que esperar que estas mitologías decanten y se revelen como tal. El problema, y en eso la dirigencia opositora mira para otro lado, se llama despidos en masa y dirigentes sociales en la cárcel.


Buenos Aires, 28 de enero de 2016

*Periodista

Esta nota fue tomada de la revista digital La Tecl@ Eñe

La Tecl@ Eñe Revista Digital de Cultura y Política,​​ ideas, cultura y otras historias.
Editor/Director: Conrado Yasenza

lunes, 10 de agosto de 2015

Variaciones sobre el color local

Escribe:

Alvarez Castillo



Truman Capote para fines de la década del cuarenta publicó distintos ensayos en forma independiente que, posteriormente, fueron agrupados en un volumen. Los ensayos –en la prosa temprana de uno de los principales estilistas, en lengua inglesa, del siglo XX– nos descubren diversos ámbitos, distintos protagonistas; la mayoría de ellos inmersos en un anonimato y falta de celebridad que conmueven. Leemos observaciones y bosquejos que van desde Nueva Orleans o Brooklyn hasta Tánger y Haití. Capote, en su sabiduría, tituló esta colección de sus crónicas: Color local.


Es paradójico que el color local lo enuncia un extranjero que recorre geografías, ciudades, pueblos y aldeas; que presencia y da testimonio de existencias ajenas, unas a las otras, aunque conectadas por algo que no se dice, que las contiene y en lo que son partícipes.En algún aspecto, todos parecemos visitantes que recorren una tierra única y personal, pero que nos es extraña, que no nos pertenece.¿Qué hacer para que esa tierra sea nuestra y nosotros seamos en ella?

En juego con el título y el sentido que expresa la novela: El mundo es ancho y ajeno, podemos insinuar paralelos; que hasta en nuestro lugar en el mundo, somos paseantes, viajeros, si no ocurre una revolución, un sacudón que produzca en nosotros otra mirada sobre lo que nos rodea. Ciro Alegría, en su obra maestra, pone en boca de los poderosos la frase: “Váyanse a otra parte, el mundo es ancho”. Pero sabe –el descorrer narrativo nos lo confiesa– que la comunidad es el único lugar donde el hombre se reconoce y se realiza íntegramente. Recordemos que la pena máxima para un ciudadano griego era el ostracismo, esa muerte civil, por encima de la otra muerte.



Sócrates, luego de ser condenado por un tribunal ateniense que lo halla culpable de corromper a la juventud y de no reconocer a los dioses de la ciudad, ante la oportunidad de huir de la polis y salvar su vida, elije beber cicuta y expiar con su existencia, aun cuando se reconoce inocente de los cargos que se le adjudican. El mundo es tanto más ancho y ajeno cuanto más lejos o extraviados estamos de lo que nos hace ser el ser humano que somos.La lejanía con nuestro entorno natural es un exilio físico y espiritual que no sólo se debe entender respecto a un locus, sino sobre una comprensión psíquica y simbólica que abarca lo que somos al tiempo que, justamente, nos hace ser, le otorga plenitud a nuestro nombre.




No es casual que haya comenzado este texto con una recurrencia al color local –incluso desde la referencia a un escritor que ha hecho de la fact-fiction un género literario. El poner el énfasis en el color local expresa un compromiso con el entorno que adquirió su adultez desde el romanticismo,con su atención consciente a lo que se denominó folklore. Y contrapongo –para esta época de pésima, sino perversa comprensión de lo ciudadano y popular– que esta mirada realizada desde la convergencia en fines comunes, lidia contra la actual fascinación por el subdesarrollo y la marginalidad; deslumbramiento forastero, por artificial, que hace décadas deteriora a nuestra sociedad.


Este hábito falaz debe ser interrogado desde el discurso y los actos, porque no nace en la ingenuidad, es hijo del descaro con el que falsos políticos se invisten –falsos corderos, apuntaría– con los ropajes y el discurso del impostor, del Tartufo de moda. En cada sitio de gestión, la denuncia y la exhibición de lo no genuino deben ser una consigna inexcusable. La barbarie no puede transformarse en modelo y emblema de ningún cuerpo social. En su modus operandi, en esta sistemática pasión y defensa por lo vulgar, no sólo anida lo artificial sino que es el caldo de cultivo donde sectores indiferentes a la comunidad refuerzan sus malas artes y su poder. Se valen de la ignorancia para instalar lo degradado por encima de los valores legítimos propios del color local que venimos mencionando.


En consonancia con el trasfondo de la novela peruana citada, creo que nuestra pertenencia en el mundo,si es que tiene un inicio localizado en un espacio físico, es el barrio que habitamos; ése es nuestro lugar en el mundo por excelencia. Sino lo ajeno, lo extraño, toma las vestiduras del fantasma y sustrae las formas nítidas de las cosas y de los seres con los que convivimos.


El color local, el ámbito donde el ser humano se reconoce y alcanza un desarrollo integral, no debe ser confundido con las variadas formas que toma y de las que se vale el lugar común. En éste la alienación y el enajenamiento anulan lo singular, y lo vivaz expira ante esa masa informe que devora las distinciones, porque éstas están reñidas con su naturaleza adulterada. En el color local, el individuo está vigente en el diálogo con el otro y en ese diálogo alcanza su propia trascendencia y la de su comunidad. En el lugar común, al no haber singularidad, las voces son aplanadas por un sonsonete ordinario. Conciencia o un estado narcótico, esa dualidad no permite opciones, es el individuo y su sociedad o un conglomerado de entes anónimos que auto-limita, por elección, su potencialidad.


La cultura, desde la expresión literaria al resto de las manifestaciones artísticas, jamás deja de tener implicaciones éticas y políticas. El momento histórico en el que se producen está en ellas como una marca de nacimiento que no se puede desfigurar ni hacer a un lado. En ella está inmersa la diferencia entre el estímulo y la mera repetición mecánica. La cultura no es un formalismo sin sustancia en el que el sentido deja de estar presente, es el inconformismo ante un status quo que en su inmovilidad se vuelve pétreo.


El lugar común es el reino de lo amorfo, la repetición vacía, en el lenguaje como en las costumbres. Sus hijos son el facilismo y el embuste. Lo que hay de auténtico en el color local, en las tradiciones vivas, en él se extravía, es la región de la ciénaga donde al pie lo siguen la pierna y el cuerpo que se hunden.

Quizá en las representaciones artísticas se plasme con una naturalidad mayor –dueña de otra vivacidad e intensidad– el valor real del terruño, su significado primario y esencial.El Faulkner más real habita en el condado ficticio de Yoknapatawpha. García Márquez creó Macondo y más de un lector –y no sólo los lectores– han andado por ahí con absoluta diligencia.Ya mencioné que el romanticismo, desde la sacra Alemania del siglo XVIII, investigó y definió sobre aquello que ya tenía su lugar entre nosotros pero que, al no tener nombre, no existía. Estos pases de magia sólo me dicen que en el presente, en el sitio en que estamos, aun sin percibirlo, habitamos en ese ámbito iluminado por el folklore. Borges –ya entrado en años y luego de sus escarceos juveniles– declaró sobre sus textos iniciales, en los que se esforzaba por exhibir su argentinidad, que ese ejercicio era innecesario; de alguna manera,impropio.

La identidad, del mismo modo, no puede ser una postura sin transformarse en una impostura. El que la vive –como vecino, como ciudadano– no alcanza a ser consciente de esto salvo excepciones. Me recuerda esta situación cotidiana la anécdota de Agustín. Cuando a uno de los principales filósofos del Medioevo le preguntaban qué es el tiempo, no sabía qué responder;por más que en su interior mantenía una comprensión tal que le indicaba que el tiempo y el ser iban de la mano, indisolubles.  Cada uno de nosotros sabemos –aun en nuestra distracción– sobre el barrio que nos rodea y aquello que hace que este lugar en el mundo que habitamos sea lo que es.Y sabemos, o sospechamos, que cuanto más seamos en él, nuestro desarrollo e integridad serán mayores, como aquellos pobladores andinos de Rumi que,en su reveladora novela, nos recrea Ciro Alegría.

Nunca olvidemos que patria es la tierra de los padres y que la lengua es la primera casa que habitamos. Heidegger recogió la sentencia de uno de los grandes poetas alemanes: Friedrich Hölderlin, que en su sencillez sintetiza mucho de lo que intenté trasmitir en las líneas que anteceden: “La palabra es la casa del ser”.

Cerca del final de este escrito, me permitiré un escarceo que, por su naturaleza, se relaciona con lo esbozado hasta aquí. Si bien cada uno de nosotros debe tener una idea o noción sobre lo que es cultura, hay sin duda dos sentidos privilegiados. La que quizá hoy en día merezca más simpatías o referencias, es una noción de cultura digamos antropológica. Ésta incorpora en su abanico una multitud imprecisa de variados intereses que hacen a todas las producciones humanas. La que a mí me seduce es quizá la más antigua, aquella que aglutina en la palabra Cultura –dicha con mayúscula– a las artes, desde la música hasta la arquitectura, y –valga el gesto– a ésta también escrita con mayúscula.


No como producción humana que nos entrega estas pajareras que ni el peor observador tomaría como obra de arte. Cada uno tiene sus pecados, podrán declarar que los míos además de evidentes son groseros, pero me he formado en el trato de esa noción antigua de Cultura que, justamente, hace alusión al cultivo, sea del arte, del pensamiento, de lo más alto de las expresiones humanas.

¿Por qué realizo este comentario? En buena parte porque entiendo que sin tener algunas ideas en común acerca de lo que es cultura –en un sentido amplio– y lo que es Cultura –en un sentido restringido– no sabemos a qué nos estamos refiriendo. Y la Cultura, que no es lo mismo que la Educación –con la que se relaciona, pero no necesariamente– ha sido el campo privilegiado en el que se han dado las grandes batallas desde el poder político, un poder que suele ser tan miserable como perverso. Cuando se llevan por delante obras artísticas y patrimoniales, se elevan a la categoría fantasmagórica de dioses –en este siglo XXI– a meros seres humanos, o se insulta la lengua en la que hemos crecido con un fingido rictus revolucionario, para dar ejemplos de cada día, se está hiriendo, en silencio o mediante discursos vacuos, nuestra Cultura y nuestra Educación. Presenciamos un juego de pinzas: por una parte, se provoca desde un poder, si no absoluto, que se ubica por encima de las posibilidades de injerencia de los ciudadanos, perdiendo por esto legitimidad republicana y democrática. Y,por otra, se malversa con un goteo incesante el capital simbólico, histórico y material. Eso es la perversión. En cada perverso hay un fuerte componente de resentimiento. Un resentimiento que aspira a una marginalidad generalizada, en la que sobre brille ese perverso absoluto por encima del resto. Sin pares, todos presos de una inclusión de pobreza e ignorancia.


El pensamiento convive con la crisis. No hay certeza que la haga a un lado. Merced a diversas máscaras y disfraces, la duda no sólo es constante presencia sino fuerza vivificadora. Necesitamos la novedad para no reducirnos a un mundo esquemático, fijado en moldes o estructuras estáticas, en el cual la rutina transforme la menor modificación en un rasgo de inusitada originalidad. El creador –lo sepa o no– lleva la antorcha de la vida en su marcha.

Tenemos la sociedad y el gobierno no sólo que merecemos, sino el que nos representa como comunidad. Desde nuestra relación con nosotros mismos y con los que nos rodean, se crean los lazos iniciales que dan sustento a la realidad en la que vivimos. No tengo dudas que a lo largo y ancho de nuestra nación, en la provincia, en nuestro partido de Tres de Febrero, en todos los sitios en que nos hallemos, el compromiso en primer término es cultural.Ése es nuestro desafío.


Sáenz Peña, julio de 2015.


miércoles, 24 de junio de 2015

Zaffaroni: el triunfo de la hipocresía y el oportunismo

Los pésimos antecedentes del nuevo juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos convierten su elección en una burla



Editorial del periódico
La Nación
25/06/2015

A pesar de las serias impugnaciones en su contra y de un largo historial de escándalos y graves cuestionamientos a su trayectoria, el ex juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni fue elegido como integrante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Para ello, en la asamblea general de la Organización de Estados Americanos (OEA) contó con el voto favorable de 18 Estados sobre un total de 23.
Con sede en San José de Costa Rica, la Corte Interamericana cumple una función de doble trascendencia continental, pues resuelve casos que previamente se sustanciaron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y dictamina sobre la interpretación de normas. Ese tribunal ha emitido fallos decisivos en temas que han gravitado en la justicia de nuestros países, como los referidos a derechos humanos y a libertad de expresión. Sus decisiones, si bien no obligan más allá del caso en que se pronuncian, sirven de guía para casos análogos. De aquí su relevancia continental.
Lamentablemente, la Corte Interamericana no se verá prestigiada con el ingreso de Zaffaroni, un abogado penalista con una fuerte aureola de progresismo, un extenso currículum y numerosas obras publicadas que constituyen textos de lectura en facultades de derecho de varios países. Pero su trayectoria, en realidad, choca frontalmente con su presunto progresismo. Las objeciones más serias y fundadas dirigidas a Zaffaroni se plantearon cuando, en 2003, el presidente Néstor Kirchner lo eligió para integrar la Corte Suprema de Justicia. Al tiempo que se le cuestionaba haber sido juez durante la Revolución Argentina y luego durante el régimen militar de Jorge Rafael Videla, se descubrió que tenía deudas previsionales, no había declarado dos cuentas bancarias en el exterior ni dos inmuebles, en San José de Costa Rica y en Madrid.
En aquel entonces, tres senadores exigieron en la Comisión de Acuerdos que había aprobado el dictamen sobre Zaffaroni que se requirieran informes de antecedentes penales de su socio, el abogado Jacobo Isaac Grossman, al trascender que había cumplido prisión por haber liderado en los años 70 una banda dedicada a secuestros extorsivos. Grossman había acompañado en el estrado a su socio durante las siete horas que duró la audiencia pública en el Congreso cuando Zaffaroni respondió a las impugnaciones. Las más graves y documentadas correspondieron al senador radical Rodolfo Terragno, quien afirmó que existían "numerosas objeciones por su compromiso con la defensa de los derechos humanos y los valores democráticos". Según Terragno, la biografía de Zaffaroni muestra "una peligrosa inestabilidad porque había sido connivente o funcional a un régimen inconstitucional" y que, además, "en 1980 publicó un libro sobre derecho penal militar, supervisado por dos auditores castrenses, en el que defendió circunstancias indefendibles como el derecho penal militar de excepción, legislación por bandos, excepcional necesidad de dar muerte al delincuente y usurpar justificadamente la función pública".
Llama la atención que la existencia de ese libro que reveló Terragno, que habría clausurado toda posibilidad para cualquier otro candidato, no impidiera el nombramiento de Zaffaroni en la Corte Suprema, como tampoco lo impidió ahora en la Corte Interamericana. Por otro lado, Zaffaroni es un fiel defensor del abolicionismo de la pena en materia criminal, posición que, llevada al extremo, conduce a soluciones alejadas de la justicia. Dicha perspectiva lo condujo a firmar una sentencia que consideraba como un atenuante el hecho de que el encargado de un edificio que forzó sexualmente a una niña de siete años concretara el abuso con la luz apagada. Sin embargo, estos antecedentes no tuvieron fuerza para disuadir a la mayoría.
Tampoco pareció afectar su imagen el escándalo que protagonizó en 2011 al conocerse que en seis de sus 15 inmuebles declarados se ejercía la prostitución. Kirchnerista por conveniencia pese a que antes había comparado el proyecto de reelección indefinida de Néstor Kirchner en Santa Cruz con el afán de eternidad del nazismo, contó con el obvio apoyo del Gobierno y por eso no extrañó que la ONG La Alameda lamentara que la Justicia hubiera demorado dos años en citarla a ratificar su denuncia sobre más de 600 prostíbulos en la Capital, incluidos los que funcionaban en departamentos de Zaffaroni. Ese escándalo se apagó cuando el administrador de sus propiedades pagó una multa de 12.500 pesos para cerrar la causa en la que se lo investigaba por proxenetismo a través de esos alquileres.
Como tantos personajes que tienen mucho para ocultar, Zaffaroni adujo no haberse enterado de lo que ocurría en sus departamentos, ni de lo que acontecía durante el régimen militar, ni de las omisiones en sus declaraciones juradas. Su principal mérito es haber sobrevivido y crecido profesionalmente a pesar de sus antecedentes. La clave de la doble moral que lo ha beneficiado la brinda una de sus discípulas dilectas, la diputada oficialista Diana Conti, quien admitió que aquel libro sobre derecho penal militar "es horrible", pero que "a Zaffaroni se le perdona lo que a otros no". Por eso, cuando le preguntaron por qué el kirchnerismo atacó al fallecido fiscal del juicio a las juntas militares Julio César Strassera por haber sido fiscal durante la dictadura, Conti volvió a sincerarse: "Strassera era un opositor. Su posición ideológica fue írrita, entonces las críticas al adversario político son más fuertes. Eso es así en todos lados, es la vida".
No, no es la vida. Es el oportunismo político y la hipocresía. Ese doble estándar, admitido por Conti, es el mismo que otorga protección a Hebe de Bonafini pese a la malversación de fondos estatales en que incurrió la Fundación Madres de Plaza de Mayo y es el mismo que mantuvo en su cargo al jefe del Ejército, general César Milani, pese a las graves acusaciones de delitos de lesa humanidad.
Al amparo de la bandera de los derechos humanos, empleada como disfraz, todo es posible, hasta el arribo de Zaffaroni a la máxima corte americana en la materia. Al margen del cúmulo de objeciones señaladas precedentemente, parece claro que los derechos acordados a todos los particulares por la Convención Americana de Derechos Humanos merecen un intérprete con mejores credenciales.

martes, 23 de junio de 2015

Zannini vs. Terragno: ¿Cuál es el modelo de desarrollo?

Por MARTIN TETAZ 





El autor es economista, profesor de la Universidad Nacional de La Plata, investigador del Instituto de Integración Latinoamericana (IIL) e investigador visitante del Centro de Estudios Distributivos Laborales y Sociales (CEDLAS)

La semana comenzó movida para los mercados financieros que habían apostado a que cualquiera que fuera el próximo Presidente, encararía los cambios coyunturales que la economía precisa para salir de la terapia intensiva en la que se encuentra hace cuatro años.
 Tanto Macri como Scioli eran vistos como "market friendly"y si bien la elección del Gobernador implicaba la permanencia del FpV en el poder, "Scioli para la victoria" representaba una continuidad con cambios.
 Pero Cristina Fernández, quemando todos los libros de ciencia política que hablan del ?pato rengo? en referencia a la falta de poder que enfrenta un mandatario saliente, en el último año de su gestión, cuando no tiene chances de reelección, movió una vez más el tablero colando en la fórmula del Gobernador bonaerense a su más fiel ladero, el maoísta Carlos "Chino" Zannini.



 La jugada trocó en aire la expectativa de cambio y convirtió al ticket de Scioli en un voto de continuidad del actual modelo.
LAS INCONSISTENCIAS COYUNTURALES
 EL problema es que este modelo ya fundió motores y no resiste la inercia sin cambios. El dólar está más barato que en el 1 a 1, hundiendo las economías regionales, poniéndole una mochila de plomo a la industria y regalándole a las multinacionales que facturan en pesos, utilidades absolutamente artificiales en dólares.
 Los subsidios han distorsionado por completo los precios de la economía haciendo colapsar la energía y comprometiendo seriamente las cuentas públicas. En castellano; el Gobierno reparte lo que no tiene, generando un déficit fiscal que al ser financiado con emisión sin respaldo prostituye la moneda, condenándonos a ser una sociedad que ahorra y piensa en dólares.
 Siempre sostuve que dada la gravedad e insostenibilidad de la situación, cualquiera que ganara las próximas elecciones debía curar (más temprano que tarde), estas enfermedades de la economía. Sigo pensando lo mismo e incluso creo que Zannini le puede aportar la densidad política que le falta al Sciolismo para encarar el tratamiento que necesita la macro. Pero los mercados evidentemente no piensan lo mismo.
 LAS DEFICIENCIAS DE LARGO PLAZO
 Pero incluso cuando se hicieran los cambios coyunturales necesarios, la designación de Zannini confirma que Scioli profundizará la fracasada estrategia de desarrollo de largo plazo que encaró el gobierno en la última década.
 Esta semana, acomodando viejos papeles di por accidente con un documento escrito en 1993 por Rodolfo Terragno, la mente más brillante que haya dado la política argentina desde Frondizi, hasta nuestros días.


 Se trata de una plataforma de propuestas económicas que plantea una estrategia integral de desarrollo sostenible, en línea con las experiencias internacionales exitosas en la materia. El corazón del proyecto es un "modelo industrial exportador", que emulando la transformación de Japón y aprendiendo de la revolución de los tigres asiáticos (Corea, Taiwán, Singapur y Hong Kong), plantea ?una combinación de planificación y orientación gubernamental, con una fuerte actividad del sector privado?, para crecer hacia afuera.
 Terragno tenía muy claro, que en una primera etapa el rasgo distintivo de este modelo sería el aprovechamiento de las ventajas del campo y que "exportador" iba a significar inicialmente, un modelo basado en las agro exportaciones. Si nuestro país hubiera encarado ese proyecto cuando lo propuso Terragno, Argentina habría aprovechado plenamente los espectaculares términos de intercambio de los últimos 10 años y hoy probablemente nuestro ingreso per cápita sería un 15% más alto, no habría problemas de escases de dólares y la pobreza coincidiría en la realidad con las fantasías de la Presidenta.
Pero el modelo fue exactamente el opuesto. Se insistió en una estrategia de sustitución de importaciones absolutamente incapaz de motorizar el desarrollo, porque desaprovecha todas las ventajas del comercio internacional y porque se apoya en la idea ridícula del mercado interno como polea de crecimiento, cuando somos apenas 42 millones de habitantes, con el agravante de que estamos desconectados geográficamente por la deficiente infraestructura.
 En contraste, el modelo coreano se basó en cuatro premisas bien distintivas. La garantía de una moneda estable, el acceso al financiamiento externo para las inversiones, la transformación del sistema educativo y la planificación del desarrollo por parte del Estado.
 Como resultado de ello, de acuerdo a la última evaluación internacional PISA, los estudiantes coreanos están cuartos en matemática y séptimos en ciencias. En contraste nuestro país está 59 y 58 respectivamente, siendo superado incluso en la región por Chile (el mejor de Latinoamérica), México, Uruguay, Costa Rica y Brasil.


DE ESO NO SE HABLA
 Lamentablemente en esta elección ningún candidato está hablando de desarrollo económico. Nos tapa la coyuntura del cepo, la probable devaluación y la corrección de las tarifas, pero es imposible que la argentina deje de ser un país subdesarrollado con un cuarto de la población excluida, si no logramos estabilidad monetaria y la sostenemos en el tiempo, si no recuperamos el acceso al crédito para la inversión, si no transformamos el sistema educativo y si no somos capaces de construir una burocracia útil, que planifique el país de los próximos 20 años.
En ese contexto, el "efecto Zannini" es mucho más que una mala noticia para el mundo financiero, es una invitación a plebiscitar una gestión que destrozando la moneda, cerrando el financiamiento externo y aprobando a los alumnos por decreto ministerial, consolidó las bases del subdesarrollo.